Tengo mi interior encogido, mi cerebro no oxigena bien aunque este estimulado, las piernas se me duermen y mi mirada se emboba.
Subo el volumen y escucho la llamada. Una llamada que llevaba esperando tanto o ni siquiera esperaba pero deseaba. Vivía sin la necesidad ni el anhelo pero la he recibido.
Al descolgar ni siquiera me he parado a pensar, he escuchado y respondido.
Algunos dirán que es un espejismo, que tantas sensaciones en tan poco tiempo no pueden ser reales, pero verdad o mentira las he disfrutado como nunca.
He mirado a los ojos y nos hemos fundido en uno solo, sin palabras hemos dicho más que nunca.
No estoy siguiendo un orden, porque entonces colapsaría, prefiero dejarme llevar, como antes, y que llegue..
Llámame de nuevo, por favor.
