Tengo en la espalda algo clavado, aunque pueda molestar, lo ignoro. Tengo las piernas encogidas intentado huir del limite de la cama, como si al salir de ahí lo bueno se acabara. Los ojos, junto a mi cabeza sufren una sensación de colapso, me escuecen al pensar. Al pensar que la vida es corta y que las preocupaciones son mínimas aunque queramos agrandarlas por momentos.
Me vuelvo a sentir yo, sin esa parte toxica que me caracterizaba. Ahora tengo que aprender a ser sensible como era y la verdad me esta viniendo solo. Debo controlar esa actitud que hacia que todo fuera más complicado. Relajar mi mente y no soltar ni una lagrima, sigo sintiéndome débil cuando lloro. Parece que pierdo las fuerzas y el control de mi misma al ser involuntario. Tengo la sensación de que esto es más difícil de cuando empece, los fantasmas me persiguen y no me dejan relajarme ni un segundo o me atraparan. Ni siquiera los veo como fantasmas, es algo que ocurrió y que aprecio muchísimo, no hubiera cambiado ninguna de mis situaciones por nada. He aprendido muchísimo y seguiré aprendiendo tal y como me vengan las cosas. Se complican y a veces se vuelven demasiado sencillas que hasta te sorprendes. Ahora no me encuentro en esa situación, tengo un cumulo de sentimientos atados, que quieren salir y quiero que salgan pero a que precio pagaran eso algunas personas... No puedo llegar a ser tan egoísta, pero creo que es algo que debería cambiar también, Si es lo que quiero, que me siga quien me siga, que me quiera quien me quiera, pero ahora mismo yo no me seguiría, aunque quererme no me quede otra. Hace tiempo que quiero creer lo que quiero pero hay algo que me lo impide. No quiero frenarme nunca más si no siento la necesidad. Quiero y hiero pero me hiero más a mi si me paro en hacer lo que siento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario