Dolor en el dedo corazón. Un bulto duro y ondulado se asoma en la punta. Muevo los dedos al ritmo de la música. Una canción que al cerrar los ojos te transporta, lo hago para comprobarlo. Y al abrir los ojos me doy cuenta de que sonrió. Hoy la cortina me deja ver el exterior. En la oscuridad de la noche solo veo siluetas de ventanas reflejadas por la luz del interior. En los pasillos de los edificios de en frente se ven personas llegando a casa, sin detenerse. Aun hay alguna que otra luz de navidad, tal vez quieran alargar esos momentos. Solo observo el exterior pero hay algo que también veo. Mi habitación se refleja en los cristales marcados por las huellas de mis manos, o tal vez las manos de otro. Mi habitación también tiene luz, una luz que desde un principio parpadeaba y ni siquiera tenia fuerzas para quedarse encendida mas de tres segundos. Los ojos se me empapan al sentir que algo ha cambiado. Me levanto de la silla. Salgo de mi burbuja y escucho algo que golpea incesantemente el cristal de la ventana, pero ya no puedo ver. Al levantarme de la silla, cerré el exterior ante mi. lunes, 11 de enero de 2016
Este cuerpecito mio
Dolor en el dedo corazón. Un bulto duro y ondulado se asoma en la punta. Muevo los dedos al ritmo de la música. Una canción que al cerrar los ojos te transporta, lo hago para comprobarlo. Y al abrir los ojos me doy cuenta de que sonrió. Hoy la cortina me deja ver el exterior. En la oscuridad de la noche solo veo siluetas de ventanas reflejadas por la luz del interior. En los pasillos de los edificios de en frente se ven personas llegando a casa, sin detenerse. Aun hay alguna que otra luz de navidad, tal vez quieran alargar esos momentos. Solo observo el exterior pero hay algo que también veo. Mi habitación se refleja en los cristales marcados por las huellas de mis manos, o tal vez las manos de otro. Mi habitación también tiene luz, una luz que desde un principio parpadeaba y ni siquiera tenia fuerzas para quedarse encendida mas de tres segundos. Los ojos se me empapan al sentir que algo ha cambiado. Me levanto de la silla. Salgo de mi burbuja y escucho algo que golpea incesantemente el cristal de la ventana, pero ya no puedo ver. Al levantarme de la silla, cerré el exterior ante mi.
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