Sentada frente a una puerta a lo lejos. Con un ligero olor a elixir curador. Lo cojo, observo y lo introduzco en mi boca sin morder. La lengua quiere jugar y saborear cada rincón, cada tramo, cada curva. Cierro los ojos de placer, sin parar de sorber hacia dentro. Empiezo a salivar e intento inspeccionar mas lento, me da miedo a que se acabe. Trago, respiro. Respiro y trago. Me chupo los labios intentando encontrar algo. Se acabó, el placer se ha ido. Subidón instantáneo, estremecimientos corporales.

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